Nuestra Historia
El origen de Casa San Damián
Una necesidad creciente
Casa San Damián nace como respuesta a una profunda necesidad del ser humano actual por encontrar espacios de desconexión de las múltiples distracciones que afrontamos en el diario vivir, para reconectar con nuestra esencia. Hoy somos una comunidad que cree en la fuerza del silencio, la contemplación y la solidaridad.
Inspiración
Hace algunos años, durante un viaje a la ciudad de Asís, Italia, Cristian Arrieta visitó junto a su esposa el Monasterio de San Damián. Mientras recorría uno de sus jardines, una pequeña cruz de madera, discretamente ubicada en un rincón, captó profundamente su atención. Aquel encuentro despertó en él una invitación silenciosa, difícil de explicar con palabras, pero imposible de ignorar.
Con el paso de los años, ese llamado permaneció vivo hasta revelarle su verdadero significado: crear un espacio donde las personas pudieran apartarse del ritmo acelerado de la vida cotidiana para reencontrarse con su esencia. Así nació la visión de Casa San Damián, inspirada en la convicción de que las estructuras tradicionales ya no bastan para ofrecer experiencias de transformación profunda que respondan a las necesidades del ser humano contemporáneo.